biodinamica

En biodinámica se aprende que la fisiología humana está basado en el ritmo conseguido entre dos polaridades, imagen del gran ritmo entre el Cielo y la Tierra, y todo ello orquestado por el Sol.

El primer polo lo tenemos en la cabeza, donde dominan los procesos centrípetos; el segundo está representado por el metabolismo y los miembros en donde las fuerzas centrífugas se manifiestan en todo su esplendor. El sistema rítmico (a modo de sol) armoniza los dos extremos. De ello se deriva el sistema rítmico, respiratorio y circulatorio. El emplazamiento de plexo solar, donde reside la individualidad humana, nos enseña la relación entre sistema y el Sol. Es este proceso solar del microcosmos (del individuo humano) el que se trata de estimular si se quiere que crezca en nosotros “la persona del mañana”.

Hay en la naturaleza dos sustancias, de las cuales una, por así decirlo, está más próxima del Sol, es la menos terrestre, mientras que la otra es la representación de la Tierra en lo que tiene de más materializado. Si mezclamos la pasta que amasamos por la tarde, estas dos sustancias opuestas, expresión del Cielo y de la Tierra, creamos una extensión entre dos polaridades que repiten en pequeña escala la gran tensión del gran Universo, el gran ritmo esencial.

Con ellas conseguimos crear una imitación del gran organismo del “macrocosmos”. Se provoca un conjunto de fermentaciones que despiertan en la masa que sube, campos de fuerza de formación análogas a las que se armonizan en el “gran ritmo”.

Encarnamos un fruto nuevo, elaborado no ya directamente por la naturaleza, pero indirectamente, colocándonos en condiciones análogas a las empleadas por la naturaleza, o sea siguiendo sus leyes.

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De este modo, el ser humano prolonga el acto creados elevándolo a un nivel humanizado. Al crear ese microcosmos, se transforma él mismo en creador. Le viene entonces a uno ese pensamiento intuitivo que ha germinado estos últimos tiempos: lo divino nos necesita. El ser humano tiene también un papel que desempeñar en una Creación que aún no ha terminado: prolongarla pulirla, elevarla.

¿Como podría el hombre, microcosmos, prepararse lo mejor posible para un reconocimiento de su ausencia, si no es a través de la alimentación, con un pan, fruto de la actividad de esas mismas fuerzas que trabajan análogas? La sustancia “celeste” empleada es la miel y la sustancia terrestre la sal. Dos sustancias que se mezclan con el agua y la harina, con el fin de obtener la levadura natural con miel y sal. La masa elaborada con levadura artificial, según el Dr. Hauschka, y amasada por la tarde sube durante la noche. Elaborada con levadura natural, miel y sal amasada por la tarde, y preparada por la noche sube tan solo a la salida del sol. Dos hechos que revelan las fuerzas en presencia: por una parte las fuerzas de la luna con la levadura artificial, por otra parte las fuerzas esencialmente rítmicas, con la miel y la sal. Miel soporte de las fuerzas celestiales, sal soporte de las fuerzas terrestres. La tensión entre las dos polaridades origina en la tierra un proceso rítmico análogo que realizado por el Sol en el Gran Universo es el realizado por el corazón en el pequeño universo.

 

La medicina integrativa ayuda a generar salud al ser humano

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