La Medicina integrativa busca una única Medicina, la que reúne en una sola las dos (Medicina Convencional “Alopatía” y la Medicina Natural). No podemos dividir la una de la otra. Es deber del buen médico conocer los dos tipos de Medicina. Primero porque hay que ofrecer al paciente la mejor opción terapéutica para cada caso, y cuantas más opciones tengamos mejor. “Natural no significa necesariamente seguro”.

No podemos despreciar Medicinas milenarias como la Acupuntura o la Ayurveda sólo porque no sepamos cómo funcionan. Tampoco podemos pensar que los antibióticos o los corticoides no han mejorado la calidad de vida y la supervivencia de las personas. No se trata de aislar sino integrar dentro de la Medicina integrativa todos los instrumentos posibles para que el paciente se cure.
Los estudios demuestran que cuando los tratamientos convencionales son utilizados conjuntamente con las alternativas terapéuticas complementarias, se mejoran mucho los resultados.

Es misión especial del médico señalar que la enfermedad, en muchas ocasiones, aparece como consecuencia de malos hábitos alimenticios y conductuales.
El médico también tiene la obligación de escuchar al paciente sin prisa, prestando atención sobre todo a los detalles que hacen característico al síntoma.
Actualmente el sistema sanitario de salud de nuestro país el médico dispone de una media de 10 minutos por paciente, con este tiempo es difícil hacer un diagnostico adecuado.
La aplicación de la Medicina en su globalidad es lo que se conoce como Medicina integrativa , y nos permitirá abordar pacientes con enfermedades crónicas que hasta ese momento recibían un tratamiento meramente paliativo, en vez de curativo. Con la ayuda del paciente y nuestra aplicación de las terapias adecuadas para cada caso buscaremos insistentemente la curación total de la enfermedad y del enfermo.